Los grandes genios tienen sus grandes particularidades. Son
personas totalmente singulares y en ocasiones solo ellos mismos se entienden.
Esto viene a cuento de los problemas de competitividad por los que pasa el
equipo Citröen Racing. Es indudable el talento de Mikko Hirvonen y la rapidez
en asfalto de Dani Sordo, pero este año los resultados del equipo son mediocres,
talento del Bad Boy de Ogier y del poder económico y calidad técnica de VW
aparte claro está.
Solo dos pilotos han ganado con frecuencia con el Citröen
DS3, casualmente dos genios. En el caso Loeb además de por ser el mejor piloto de la
historia con permiso de Carlos Sainz, la explicación está en que el coche está
concebido por él mismo, a su imagen y semejanza, a medida del genio. De ahí las
dificultades de Dani de ser competitivo y la pérdida de punch de Hirvonen. Aquí
no basta con llegar y copiar los reglajes del campeón, eso a menudo no resulta
efectivo, porque los copiones no suelen tener el talento, el plus que hace seas
capaz de estar cerca del campeón, el toque singular que tienen los cracks.
Llegaremos a Francia, y el Citröen será rápido de nuevo.
Otra característica de los genios es su carácter, pasota en
Loeb, generalmente enfurecido el de Ogier. Yves Matton llora ríos de lágrimas y
súplicas porque Loeb vuelva, pero el gabacho se limita a fumar y tomarse
cervecitas en su barco, los lunes al sol, mientras se entretiene haciendo
bolos, arrasando Pikes Pike, creando el Citröen de circuitos del WTCC, y
dejando cojo de espectacularidad un Mundial que el otro Seb domina de forma
aplastante.
Haced apuestas, el mundial llegará a Francia resuelto, dos
franceses a cara de perro el en el rally de casa, ¿Quién basculará ceniceros?.