Decía mi abuela que “refranes antiguos, mentiras viejas”,
pero en este caso es la excepción, queda claro que en nuestro #CERA el que no
llora no mama, a la ecuación añadimos la gravísima falta de memoria a corto
plazo de algún conductor y entonces nos saltan a la palestra el cruce de
declaraciones que son tónica habitual últimamente, a la mínima que le ponen un
micro delante a los pilotos.
Las lloreras más comunes años atrás tenían como centro de
atención los Porsches, algo que llega a entenderse, un piloto con S2000 coches
desarrollados para la competición por el departamento pertinente de cada casa comercial era batido inicialmente en
carreteras anchas y asfalto seco por la primera generación de GT, luego ya daba
igual la carretera y acabaron ganando hasta sobre suelo mojado. Bien hasta aquí
hemos de entender que debe joder un huevo que tú con el S2000 de turno y
gastando mucha pasta en ruedas, ingenieros, evoluciones etc etc te pinta la
cara un artefacto de éstos.
La cosa se empieza a poner muy muy desagradable cuando se
permite en el #CERA la participación de los WRC 1.6, pero eso sí con el aderezo
de una brida diferente a la de la FIA (no nos olvidemos somos España, siempre más guays), y entonces,
empiezan a llorar los pilotos GT, tirando de las tan socorridas expresiones
como “ganador moral”, “soy el primero de los GT”, “vamos lastrados y así no se
puede” y demás tufos insoportables en una patética pérdida de orgullo y
dignidad y una falta total de respeto al aficionado.
Pero ya la pera limonera es que te salga el piloto del WRC y
te diga que si quiere más brida, “que los coches a batir son los R4” “que donde
había este hay más”. Generando un ambiente de tensión en los controles STOP,
cruzando declaraciones en las radios, y dividiendo a una afición como si de
fútbol se tratase.
Y llegamos al punto donde todo empieza, los reglamentos a la
carta generan este despipote de absurdeces rally tras rally. Hace de los rallys
un mero paseo del piloto de WRC, una cascada de tonterías brotando de la boca
de los pilotos GT y su mala memoria a corto plazo y un campeonato aburrido en
el que la única emoción es haber si pincha Monzón y vemos pelea. Caso aparte es
el enquiste de pilotos punteros del #CERA cincuentones son los que nos sustentan
el campeonato. Si esto se cerrase un añito, dos o los que hagan falta, a coches
R3, R2 y R1, no cabe duda que delante seguirían estando prácticamente los
mismos, pero también creo que se verían mucho más los olvidados púgiles
locales, que pudieran tener un R3 o R2 y salir a cuchillo en el rally de casa.
Como esto no se producirá seguiremos teniendo que oír que uno es el ganador
moral, y que donde había este hay más.
Claro también si se cerrase el campeonato a las categorías
citadas y por un casual no estuviese delante ninguno de los habituales, los
lloros serían al cuadrado, todos se juntarían en un río común de lágrimas y excusas,
muy de pilotos, como: “problemas de frenos”,”problemas de embrague”, “no sé que
pasa con las ruedas”, “algo ocurre que el coche no vá”.
Pero se volvería a una práctica que con este porro de
reglamentos se ha perdido, que es la de correr como locos, cosa que ahora tengo
la impresión que no está ocurriendo. Hagamos memoria, ¿Cuántas salidas de
carretera se Porsche recuerdan?, quede por delante que por supuesto en ningún
momento deseo que esto ocurra, pero se antoja raro que yendo al límite no se
produzcan salidas de carretera, sirve echar la vista atrás y recordar la época
S1600. Es algo que existe desde los inicios de la competición, pero para ello
hay que correr.
Nunca llueve a gusto de todos, mientras pasa la tormenta, si
es que algún día pasa, habrá que seguir de cuneta en cuneta, y con un oído en
la radio, que últimamente lo interesante por desgracia, está fuera de los
coches de competición.
Saludos